“Confesión”
Para mí el amor es una herramienta necesaria para soportar el peso de nuestra propia existencia. Somos seres sociales y nos necesitamos unos a otros para sobrevivir, para eso formamos sociedades y ese es su pegamento fundamental. Uno puede amar a su familia, a algún amante, al arte, a la naturaleza, a sus amistades, se puede amar a lo que sea. Pero lo esencial es que ya no nos sentimos solos y sin sentido. Pasamos de sobrevivir a vivir más allá de la necesidad y el placer inmediato.
Yo personalmente creo que amé mucho y de varias maneras, y con eso estaba satisfecho, pero hubo una noche en la que empecé a sentir de otra manera.
Por más que trataba simplemente no podía dormir, pues tu imagen tal cual canción pegadiza me asaltaba a cada instante, y acompañado de esta venía un susurro directo de mi inconsciente “Ojalá pudiera besarte”.
Esa noche sufrí no porque fueras el santo grial de mi alegría o la fuente de todas mis calenturas. Sufrí porque no sabía qué hacer, por un lado, estaba el miedo instintivo al dolor del rechazo y por el otro estaba el miedo a resignarme con mi pasión y arriesgarme a dejar pasar una bella relación por culpa de mi cobardía.
No, esta vez quiero tener por lo menos la certeza de tu negativa.
No sé si te amo o siquiera si estoy preparado a hacerlo. Mi corazón vuela, pero mi cuerpo está atrapado en una cómoda madriguera de la que no estoy seguro de querer marcharme. Lo único que deseo es ser honesto con mis deseos y actuar según como me siento.
Ay, de verdad lamento todo este cobarde alargue disfrazado de arte, pero era necesario tomar valor para decirte esa pregunta tan simple de la cual necesito la respuesta ¿Te gustaría estar conmigo?
Leer ese texto fue muy impactante, reconocía la desprolija letra, esa pasión, sin duda era mía. Pero no podía recordar cuándo la había escrito, si la había entregado o siquiera a su remitente. Simplemente no recordaba.
¿Por qué me tenía que pasar esto? Yo estaba a gusto recorriendo mis playas, gozando el fruto de mi esfuerzo cuando divisé un cofre encallado. Yo y mi curiosidad, lo último que necesitaba era caos, justo ahora, que había terminado mi obra.
Del océano onírico, yo solo, había levantado una isla de fantasía donde por fin la razón dominaría al incesante subconsciente. La llamé Shar Mist, La única tierra en la que desfilan las auroras boreales, los atardeceres posan perpetuos sobre las playas del Caribe, dónde se pueden visitar desde las más modernas ciudades asiáticas hasta la Antigua Roma en su máximo esplendor todo al alcance de mi mano. Para no perderme en mi propia creación, cree un templo en su centro que funcionara como guía y único punto fijo. Había pensado en todo, solo faltaban los habitantes, y no duden en que iba a traer a los más notables personajes a mi reino.
Sin embargo, la carta me había sacado de eje, un recuerdo traído por las olas, al que mi mente llenaba de confusiones y escatimaba en claridades. Tal fue mi frustración que caí dormido sobre la arena.
-Levántate por favor, tengo que hacer la cama-
-Si, por supuesto- Contesté, aún somnoliento
Desperté desnudo y mareado, en una casa que me era desconocida y de alguna forma había una muchacha ahí como si nada.
-Disculpa. ¿Te conozco? - Pregunté
-No, para nada- Y se fue.
Me terminé de cambiar y salí a investigar que significaba todo esto.
- Ah por fin se levantó, qué bueno- Me dijo un mayordomo- Debe prepararse rápido para la preparación de su boda.
- ¿Perdón? -
-Ay no se preocupe, todos nos ponemos nerviosos en estos momentos. Acompáñeme al comedor, el desayuno ya está listo-
La casa era propia de la alta sociedad al igual que todas las personas que estaban desayunando y opinando sobre mi futuro casamiento.
- Hola ¿Cómo estás cariño? Parece que nos vamos a casar- Dijo la chica de antes.
- ¿Vos sos mi futura esposa? -
-Si, yo también me entero recién, cosas de los matrimonios arreglados- Contestó sonriendo
Me quedé mudo, me levanté y salí corriendo.
- ¡No te vayas! ¿¡No querías una relación sin esfuerzo con una persona interesante y atractiva!? - Me gritaron por la ventana.
- ¡No sé de qué hablan lunáticos! -
- ¡Corte, corte! -Dijo un director- No sabía que no te gustaba el guion, me hubieses avisado.
- ¿Qué? -
- ¿O fue el casting? Querés rubias, morenas, altas, gordas, penes grandes, transexuales, hombres musculosos. Tengo una bocha de gente esperando en fila, dame una ayuda por favor
-Hum… preferiría que me dijeras de dónde salieron todas estas personas-
-Del océano, de dónde más-
-Disculpen, hace rato que estoy listo para entregar mi corazón al papel y ya está empezando a oler mal, podrían apurarse. ¿Por favor? – Dijo un actor
-No digas estupideces yo llevo años analizando la carta y la cosa no va por ahí, es más sutil más fino- Afirmó un lingüista
- ¡Vos siempre desprestigias a los demás, pero no das una sola respuesta clara! – Acusó una gaviota
-Silencio por favor-
- ¡Yo propongo destruir al amor, es una trampa que solo sirve para justificar el dolor! – Dijo un señor mantis.
- ¡Mi casa se quema, estoy desnuda, todo lo dejé atrás y vos me decís que me vaya! – Vociferó una anciana
-Dije silencio-
- ¡Ni dios ni amo nadie podrá callar mi corazón! – Gritó un oficinista.
Llegó un punto en que se habían olvidado que estaba ahí. Todos discutiendo sobre el significado del amor o sobre su papel en la carta. No podía expulsarlos, estaba todo tomado.
Desesperado por silencio corrí hacia mi templo, me escondí en una esquina y comencé a observar su estructura. Estaba labrado en piedra como el templo de Jordania y estaba lleno de columnas como el de Atenea. Sus pasillos combinaban la estética barroca, maya, neoclásica. Ese caos arquitectónico era mi lugar seguro.
Entonces de las paredes surgió una dulce voz
- ¿Qué crees que pasa cuando morimos? -
-Ni idea-
-Yo creo que empezamos siendo un sentimiento invisible, que luego se transforma en un deseo, el de traernos al mundo. Nacemos, vivimos y morimos sintiendo y cuando nuestro último recuerdo desaparezca solo quedarán los sentimientos. Los que le dejamos a nuestra descendencia, nuestros compañeros de vida y todos los que nos conocieron. Esa cadena es lo más importante de nuestras vidas y es lo que hace que valga la pena amar-
-Es una linda teoría, aunque no puedo evitar pensar que todos esos ideales no son más que un calmante para la realidad. Mil paraísos se han mencionado y mil atrocidades se han cometido para defenderlos. Me encantaría sentir ese calor, esa esperanza, esa piedad. Es algo que me conmueve el alma, un sentimiento puro y ajeno a mí que al final siempre me suena a puro cuento-
-Elegís la fría y desoladora muerte entonces.
-Bueno, es simplemente lo que pienso, además ¿Tan terrible es la soledad? ¿Tan sombrío debe ser el final abierto? Ser un montón de nada implica cero placer y cero dolor también-
- Expreso mis sentimientos para hacerte sentir mejor y me venís con esa mierda melancólica. ¿Qué te pasa pelotudo? Estuvimos todo este tiempo intentando ayudarte y lo único que haces es alejarnos ¿Qué es lo que querés?
-Perdón, es que no sé-
-Ah ya sé, vos solo buscas un agujero al cual penetrar. ¿No? Lo único en lo que pensás es en arrancarme la ropa y garcharme como una bestia para luego olvidarte de mí-
- ¡No, no quiero eso! -
- ¡Mentira! - Y las paredes se agrietaron- ¡Deja de mentir y acepta que solo eres un animal! -
Una masa de carne salió de los muros, una orgía amorfa que entre piropos y manoseos se me abalanzaba. Me invitaba y me deseaba de una forma enfermiza y compulsiva.
Ante tal monstruosidad solo supe correr. Sin mirar atrás me alejaba mientras escuchaba cómo todo por lo que había trabajado se deshacía en una inmensa viscosidad de disfrute y eyaculación malsana.
Hui hacia las playas y mirando el mar me quedé, como si eso pudiera arreglar algo.
Era una playa de Río de Janeiro, en una de esas noches en las que la brisa acaricia los rostros y el mar contagia su serenidad. En ese idilio noté su afro balanceándose mientras caminaba, que junto a su tez mulata y su delgadez daban la ilusión de ver una palmera andante, y a pesar de la ridícula comparativa me encontraba indudablemente cautivado. Vestida toda de blanco caminaba con una gracia, como si no hubiera una afrodita o un adonis que brillaran tanto como ella.
Se volteó y con sus penetrantes perlas negras me llamó. Yo caminé hacia ella, pero seguí de largo, era un momento hermoso, pero no me sentía listo. Simplemente caminé hacia al agua y me hundí.
Desperté con la sensación de que seguía en un sueño, miré la hora, eran las tres de la mañana, no había llegado a dormir ni siquiera seis horas. Volví a mi cama, volví a la rutina, a despertarme a la misma hora, de transitar las mismas calles y hablar con las mismas personas. Los sueños me abandonaron y yo me resigné a encontrar algo.
Tarde más de lo que me gustaría admitir en abrir los ojos y ver que había estado todo este tiempo frente a mí. Recordé el cuándo y el quién, pero no lo que sentí ¿Cuánto había durado? ¿Dos meses, una noche, o acaso se apagó en el preciso instante que terminé esa carta?
Abandoné la fantasía porque no era realista y me decepcioné de la realidad cuando no cumplió mis fantasías. Ella era una persona como cualquier otra, como yo.
Quisiera dar una conclusión inspiradora pero no tengo ese derecho, no crean que entendí algo de todo esto que intuyo llaman amor.Comentar
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