Iván Tucurman Aloy

El inmortal moribundo

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Portada de El inmortal moribundo
Yo que he devorado cada libro de esta tierra Yo que he idee la extinción de una especie entera A mí que me han dado tantos títulos Duque, héroe de guerra, hechicero erudito, último de los dragones ancestrales. Y con tales honores, recién ahora que mi sangre brota, reparo en lo ridículo que fue construir una torre de cadáveres que llegara hasta la eternidad. No lo pude evitar, el resentimiento me cegaba ¿Por qué tenía que ser el único que muriera? Mis familiares con sus escamas de piedra vivían absueltos del miedo a la oscuridad.. No entendían al pobre dragón albino y descamado. Mi existencia era como una broma para ellos. Podían estar años mirando las nubes mientras que para mí cada minuto me dejaba más cerca de mi final. No entendían ni una pizca de mi pesar. Lo confirme cuando escuché sobre un cristal primigenio que podría ayudarme a encontrar la inmortalidad, que para ellos era innata. Y aunque se los rogué, ellos desconfiaron de mí y me negaron deliberadamente mi derecho de nacimiento. Solo había lástima hacia al pobre Seath. ¿Qué iba a hacer? ¿Recostarme sobre mi desgracia y aceptar mi injusto destino? No, yo me esforcé como ningún otro Me esforcé en mis estudios Me esforcé en el campo de batalla Me esforcé para ganarme mi cristal Me esforcé para resolver el más profundo miedo de los mortales Todo lo dí de mí Traicione a mi raza Participe en su genocidio Entregue a mi descendencia Abandoné la moral y casi la cordura Pero al final lo logré La vida eterna era mía y creí que por fin sería libre y feliz Pero cuando la embriaguez del éxito se fue me di cuenta que me había vuelto un esclavo Ya no volvería a dormir tranquilo ni volvería a salir de mi morada, pues todo mi esfuerzo y mi ser estaban puestos en ese frágil cristal. Era mi triunfo sobre la oscuridad, era lo que me daba mi estatus de perpetuo punto en el tiempo, y ahora ya no está. Cree ejércitos, bestias y laberintos, y aún así, te escabulliste como una rata y lo rompiste como si fuera nada. Y ahora estoy aquí muriendo frente a tus pies. ¿Quièn te hizo creer que tenìas el derecho de asesinarme? Los dragones somos símbolos de poder y belleza y tù ni siquiera mereces un nombre ¿Es envidia o acaso los humanos tienen la enfermiza costumbre de ultrajar lo sagrado? ¿Crees que más allá del umbral de la victoria solo abunda la felicidad? No respondas Yo sé porque luchas Un sueño igual al mío Una promesa de cambio, a cambio de sangre Sangre derramada sin valor alguno Oh gran elegido, te maldigo a que llegarás al final de tu destino, superarás la prueba final y cuando estés en la cima te darás cuenta de que la única cosa que quedará por hacer será saltar al vacío. Ahí entenderás que… Espera ¿Porque siento que te vas? Maldito seas, quédate aunque sea un poco más, me lo debes No puedes simplemente seguir adelante ¿Tan irrelevante fue mi obra para ti? Lo único que te pido es que no me dejes solo Seath, el descamado, murió luchando contra un guerrero anónimo que poco sabía de su historia. Había escrito un texto anticipando el día de su muerte. Más en el combate no hay tiempo para el arte. Antes de soltar monólogo alguno, él falleció y todo su ser se desvaneció.
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