Iván Tucurman Aloy

Plegaria de un monstruo dormido

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En una fría y oscura cueva habitaba una criatura extraña y deforme cuya verdadera apariencia se escondía bajo la piel de un lobo gris. Vivía encadenado a una estaca clavada al suelo que apenas le permitía moverse dentro de un pequeño radio en el que se encontraban su plato con agua, comida y su caja de juguetes, todos llenos de las marcas de sus curvadas garras. Hubo un tiempo en el que era un ser libre. Bailaba, cantaba y jugaba, trotaba sin destino y no tenía preocupaciones ni deudas con nadie. Una época que apenas recuerda. De alguna manera terminó encerrado en esa caverna donde su única compañía era un carcelero, al cual quería como a un padre pues a pesar de herirlo a latigazos si se portaba mal, era el único que jugaba con él y le cantaba su canción de cuna. Un día su carcelero se fue y no volvió, así que impulsado por su hambre, tiró de sus cadenas y se aventuró al exterior. Al salir, el sol lo recibió cegandolo instantáneamente, por lo que aturdido, corrió hacia un arbusto donde pasó el resto del día acostumbrándose a su incesante calor. Ante tal adversidad lo único que pudo hacer fue quedarse dormido y refugiarse entre los sueños. Se encontraba llorando sumido en una completa oscuridad sin tiempo ni espacio, cuando de repente una voz imponente le dijo: -¿Por qué lloras? ¿Tus ojos te arden, tienes hambre y no sabes a donde ir? Bueno, todos enfrentamos adversidades solo debes levantarte y hacer frente a la situación ¿Que es muy difícil? Claro que lo es, pero debes soportar el dolor pues del sacrificio salen las nuevas fortalezas y los grandes éxitos. Piensa que eres un fénix que resurge majestuoso de las cenizas ¿Que no me entiendes? ¿Que quieres volver a tu cueva con las cosas como eran antes? ¿En serio? ¿Extrañas el dolor y el hambre? ¿Tan acogedor es el mal conocido? ¿Cuando comprenderás que las cosas cambian y que no puedes hacer nada al respecto? Bueno bueno, no llores. Hagamos un trato yo dejaré un regalo en el cielo que no va a ser eterno y a cambio tú te despertarás dispuesto a enfrentar este nuevo mundo- Finalmente despertó con el valor para encarar los cielos, y lo que vió lo dejó atónito, un cielo estrellado se cernía sobre él, en un desfile de luminosidad sin precedencia. Era como si le diera una cálida bienvenida con una luz bella y gentil a diferencia de la del soberbio sol que elimina todo rastro de oscuridad y daña sus ojos sin consideración alguna. Esta daba lo necesario para que los seres de la noche no se olviden de la existencia de la luz, luz gobernada por la esplendorosa luna llena, reina de la noche y las estrellas. El acabado perfecto de un momento que a fin de cuentas no era necesario comprender para poder admirar su belleza. Fue un lindo encanto de la noche al que intentó honrar con unos espantosos alaridos. Cualquiera, al escucharlos, pensaría que venían de un espíritu maligno sediento de oportunidad para matar y devorar, más no había ni una pizca de maldad en sus gritos, simplemente no sabía cantar.
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